Paula Bonet ‘Roedores’

Paula Bonet (Vila-real, 1980) ha creado un libro personal y valiente. Un libro que son dos libros: el primero, en forma de acordeón, alberga ilustraciones originales y en el segundo habitan las palabras. Se llaman Roedores (Literatura Random House, 2018) y cuenta, en primera persona, la experiencia de vivir dos abortos naturales y no deseados. 

No habrá sido fácil abrir abrir tanto tu ser, desvelar una vivencia tan íntima, y a la vez tan universal. ¿Qué te empujó a hacerlo? ¿La necesidad de poner voz a esta experiencia, dolorosa y al mismo tiempo natural? ¿De romper tabúes? 

(Irakurri +)

“El país escondido” Martin Abrisketa

El Bilbao de los años 80 es mi Bilbao”

Tras el éxito de La lengua de los secretos,  Martín Abrisketa (Bilbao,1967)  regresa a las librerías con El país escondido, una novela publicada por Planeta. La protagonista de esta nueva historia es Maggie, que pertrechada de una fantasía desbordante, tratará de localizar a su madre antes de que los servicios sociales la separen de su abuelo, con quien vive desde que su la madre la abandonara. Esa búsqueda llevará a Maggie, “inmersa en una burbuja de colores que la protege del exterior”, al Bilbao de plomo de los años 80.

¿Cómo se enfrenta el proceso de escribir una nueva novela tras un éxito como el que obtuvo con La lengua de los secretos?

Pues con un punto de inconsciencia, supongo. Porque si piensas en la cantidad de personas que van a leer lo que escribes, o que pueden leerte al menos, para mí hubiera sido imposible apretar una sola tecla de nuevo. Básicamente, comencé a escribir esta novela porque necesitaba contar una historia. Algo había ido tomando forma en mi cabeza y un día me di cuenta de que no podía seguir huyendo: tenía que volver a escribir. Fue una certeza traumática, porque suponía pasar por el trance otra vez. Escribir para mí es una aventura maravillosa, sí, pero muy dura.

 

El país escondido transcurre en el Bilbao de los años 80. ¿Por qué esa época? ¿Se ha nutrido de sus propios recuerdos?

Sí, claro, me he nutrido de mis recuerdos para recrear el escenario. El Bilbao de los 80 es mi Bilbao, el Bilbao en el que crecí. Un lugar donde podía ocurrir cualquier cosa: lo mejor, lo peor y hasta lo imposible. Desde que el Athletic ganara dos ligas consecutivas, hasta que cayera el diluvio universal en plena Aste Nagusia; unas inundaciones catastróficas que abocaron a la ciudad a reinventarse. Elegí este escenario porque a menudo sueño con él. Me encanta. Fuera como fuera (gris, sucio, violento, lleno de barricadas, yonquis y sin perspectiva alguna de futuro debido a la reconversión industrial), me encanta aquel Bilbao, y más conforme pasan los años y lo miro con distancia.

(Irakurri +)

“Llanto en la tierra baldía” Toti Martinez de Lezea

NO QUIERO HABLAR DE GRANDES BATALLAS, SINO DE LA GENTE COMÚN”

Llanto en la tierra baldía, publicada también en euskera como Malkoak lur antzuan (Erein), es la nueva historia de la prolífica y seguidísima autora Toti Martínez de Lezea. En esta ocasión, los lectores viajarán hasta el Badajoz de los años de la guerra civil y de la posguerra. Allí vive Dámaso, un yuntero iletrado que intenta sacar adelante a su familia a base de trabajar en el campo y en el contrabando. Las circunstancias lo llevan a Badajoz capital cuando la ciudad es ocupada por los franquistas y en una sola noche matan a más de cuatro mil personas. Su mujer da a luz mientras él está ausente, y el cacique del pueblo le roba el hijo para dárselo al dueño de las tierras que quiere un heredero. Este es el punto de partida de una novela que transcurre también en la zona minera de Bizkaia y en Etxebarri, donde tuvo lugar la huelga más larga de cuantas se llevaron a cabo durante el franquismo, y que terminó en un estado de excepción.

 

 Junto con Y todos callaron esta es la novela que más cerca de nuestra actualidad sitúa. Esta vez nos conduce de vuelta a unos años que fueron una auténtica olla a presión.

Cierto, y que nuestros padres y abuelos vivieron en toda su crudeza. Mi idea es continuar con esta serie que narra lo que se da por llamar la “pequeña historia”, es decir no la de grandes batallas y personajes, sino la de la gente común que sufrió aquel drama y sus consecuencias. Tengo una edad y también memoria.

(Irakurri +)

“La dama blanca de Champaña” Begoña Pro

Begoña Pro reivindica a las mujeres de la Edad Media en La dama blanca de Champaña

La fascinación que la escritora Begoña Pro Uriarte sentía por la infanta Blanca de Navarra, una mujer de gran coraje que tuvo que luchar en unas circunstancias especialmente difíciles, es el germen de esta novela histórica de aventuras, con el reino de Navarra de fondo.

¿A quién hace referencia La dama blanca de Champaña?

A Blanca de Navarra, una de las hijas menores del rey Sancho VI el Sabio y de Sancha de Castilla. En 1199 se casó con Teobaldo III de Champaña en un matrimonio concertado por Leonor de Aquitania, abuela del conde champañés y madre de Ricardo Corazón de León, casado precisamente con Berenguela, hermana de nuestra protagonista. La infanta navarra se convirtió en la condesa palatina de Champaña y Brie, uno de los condados más ricos de Europa, gracias a los beneficios que obtenía de sus famosas ferias.

La novela tiene dos escenarios principales, Navarra y Champaña. ¿Cómo consigues unir literariamente dos puntos tan lejanos geográficamente?

El nexo de unión son los personajes de Andrea García de Pallars y Juan Pérez de Arróniz. En Navarra se acaba de conocer la noticia de que el hijo bastardo de Sancho VII el Fuerte, Guillermo, a quien el rey había designado como su sucesor, se ha desnaturalizado del reino y se ha convertido en un mercenario al servicio de Aragón. Este hecho va a precipitar la partida de Juan Pérez de Arróniz hacia el condado champañés. Su misión será espiar a Teobaldo IV de Champaña, hijo de Blanca y sobrino de Sancho VII, para saber si es digno de que los nobles le ofrezcan la corona del reino cuando su tío fallezca. En Champaña se encontrará con Andrea, dama de Blanca. Ambos se convierten en el eje que une ambos territorios, como antesala de lo que más tarde significará Teobaldo I.

(Irakurri +)

“Sentido del humor y poesía son ingredientes que nunca pueden faltar”

Eduardo Rodrigálvarez (Bilbao, 1955) no es ni mucho menos un recién llegado a la literatura, prueba de ello es que ya en los setenta formó parte del movimiento Poetas por su pueblo. No obstante, ha desarrollado su carrera sobre todo en el ámbito del periodismo, donde han sido especialmente celebrados sus artículos y libros sobre el Athletic. Ahora, sin embargo, sorprende (¡vaya que si sorprende!) con su primera novela, Cuando vengan los míos, un thriller político rebosante de humor negro. 

Bilbao, 1960. Una cuadrilla de txikiteros chirene fantasea, mientras juega al mus, con la idea de atentar contra Franco en la basílica de Begoña. Sus conversaciones entre envidos y órdagos llegan a oídos de un grupo anarquista, que un día coloca sobre el tapete la bomba que podría trocar la fantasía en realidad. Poco después, uno de los miembros de la cuadrilla, precisamente el elegido para hacer estallar el artefacto, muere en atentado. El comisario pone al frente del caso al más novato de los inspectores a su cargo, recién llegado de Medina de Rioseco. Este es el punto de partida de la novela.

A partir de ahí, ¿qué se va a encontrar el lector en Cuando vengan los míos?

Me gustaría que fuese encontrando sorpresas, giros, humanidad, maldad, melancolía… en una Bizkaia de comienzos de los sesenta, en pleno franquismo, contra el que el único antídoto parecía ser el alcohol.

(Irakurri +)

Luis Castellanos: Educar en lenguaje positivo

En el libro Educar en lenguaje positivo  Luis Castellanos describe la experiencia de llevar a la práctica en un instituto madrileño las ideas que ya avanzó en “La ciencia del lenguaje positivo”. Un proyecto de mejorar las vidas de alumnos, profesorado, padres y madres a través de la toma de conciencia del lenguaje que empleamos.

Empecemos por el principio. ¿A qué llama usted lenguaje positivo?

A la “vida” de las palabras, latido a latido, que guían nuestros comportamientos, a los gestos que diseñan nuestras relaciones y crean una buena historia de vida con un protagonista digno. A la fuerza de las palabras que configuran una buena vida.

Nos esculpimos día a día, las palabras crean la forma en que vemos el mundo. La forma de respirar la vida. Y, lo que es más importante, nuestro habla interior crea nuestras posibilidades, el futuro que queremos tener y, sobre todo, la persona que queremos ser en ese futuro. Las palabras nos dicen cómo somos y cómo queremos ser. Nuestro lenguaje nos dice entorno a qué gira nuestra vida, nuestros intereses, ilusiones, esperanzas… Las palabras abren o cierran horizontes. Este es el poder del lenguaje positivo: ver el lado favorable de la vida con valentía para actuar.  (Irakurri +)