Crímenes truculentos en el País Vasco – El crimen de Beizama

Durante más de un mes se mantuvo el interés por este crimen por medio de la prensa. El cronista de La Voz de Guipúzcoa adoptó a veces aires de melodrama, se insinuó alguna que otra vez por los caminos de Balzac, tampoco dejó de tentar la suerte por el género que tan famosos les hiciera a Sir Arthur Conan Doyle y a Georges Simenon.

Quizás sea que también en esto del crimen se haya adelantado mucho, pero visto desde la distancia, tampoco parece que el crimen de Beizama, el famoso crimen que tanto dio que hablar, fuera para tanto. ¿Acaso es que no había mejor cosa que contar y al sobrevenir este suceso el cronista lo aprovechó hasta las hondarras?

¿O es que la afición de la gente, en aquel entonces, se dirigía más hacia estas truculencias o se tenía menos pudor por mostrar interés hacia el morbo de los crímenes? Lo cierto es que, en la Historia del Crimen en el País Vasco, el de Beizama ocupa el lugar más brillante, el de fulgores más siniestros, por mucho que hace unos pocos años en la calle Carquizano de la capital donostiarra se hubiera querido desposeerle de esa hegemonía, o también algunos años antes, en Tolosa, otro crimen singular y misterioso (y que todavía permanecen en el misterio ambos) le hubiese disputado el derecho a figurar, en primer lugar, en la literatura basada en la realidad. (Irakurri +)