Primer capítulo de la novela “Oro verde” de Inma Roiz

Oro verde, Inma RoizLa noche acecha, los ruidos de las alimañas se ciernen sobre su cabeza, rodean la casa y espantan el sueño. Se siente atrapado en el llanto de las lastimeras, en la imagen de padre cargando el cuerpo erguido de la tía María, esbelto como nunca antes lo había visto. El frío inerte le hiela los labios. Ha sido un beso oscuro como la noche, un beso extraño en la piel azulada de un cuerpo sin tiempo ya para la vida.

Se asoma a la ventana, que es como asomarse a las montañas, a las cimas cubiertas por el tardío, que ha llegado sin ser visto. Desde hace días el sol alumbra un poco menos, se aleja inmisericorde de estos riscos, y la noche empieza a mostrar su mortuorio manto, a extenderse sobre los habitantes de una tierra cada día más lenta y solitaria. Vuelve a ocupar su lugar en el colchón junto a sus hermanos. Trata de encontrar un rincón en el viejo techo donde apaciguar sus miedos, y se alía con las vigas oscuras de la madera vieja y carcomida de su corta vida. Apenas tiene siete años y este ha sido su primer muerto. Escucha los sonidos de la noche, mezclados esta vez con los rezos que suben de abajo, e interpreta que si estos callan los carroñeros entrarán en la casa, llegarán al cadáver y le vaciarán los ojos dejando huecas sus cuencas como cuevas en las peñas.

La tía María murió de agotamiento, había oído decir; no acababa de entender cómo puede morir alguien de agotamiento sin hacer apenas nada en todo el día; nunca salía de casa, se movía con cuidado, y siempre estaba callada. Quizá más que de agotamiento había muerto de aburrimiento, pensaba él. (Irakurri +)

Entrevista a Inma Roiz sobre su novela “Manuela”

Inma RoizManuelaA mediados del siglo XVIII tres jóvenes vizcaínos, Domingo Narciso de Allende, José Ignacio Aldama y Bernardo Abasolo, se instalaron para siempre en la tierra de Guanajuato, en la Nueva España, donde sus hijos acabarían luchando como insurgentes por la independencia de México. Manuela, en cambio, es la hermana que se queda en Gordejuela, la hija que luchará por mantener el nombre, la tradición y la casa a la que pertenece. La novela cuenta una historia en gran medida verdadera, que engancha desde el principio, con un lenguaje literario rico, muy cuidado.

¿Quién es Manuela?
Manuela es la mejor representación de un siglo tan transformador y convulso como lo fue el XVIII. Refleja con detalle nuestra sociedad en aquella época, ella representa la tierra, la fuerza del nombre, las costumbres y las tradiciones; pero también es flexible e innovadora, es independiente y firme, es la primera mujer con aparcerías en propiedad de Gordexola, y probablemente de todo Enkarterri y Ayala.

La novela cuenta, a través del desarrollo vital de Manuela, desde que es una niña hasta su edad adulta, la historia de las familias que pueblan estos valles. Ella es el hilo conductor de una trama que habla de rencillas, pasiones, pleitos y herencias que determinan el futuro de sus pobladores. Y también es la hermana querida de Domingo Narciso, el joven Allende emigrado a la Nueva España. La vida de ambos, radicalmente distinta, discurre paralela y entrelazada en estas páginas.

Muchos de los personajes de Manuela existieron. Sin embargo, la trama literaria en su mayor parte es pura ficción.
Los datos biográficos son importantes en cuanto a que te sitúan en un tiempo y lugar, pero la ambientación, la trama y la psicología de los personajes es un trabajo de construcción constante. Algunos van cobrando vida según los vas descubriendo y utilizando en benefi cio del argumento; otros son buscados e imaginados, como los bandoleros y contrabandistas, o maestros canteros que me ayudan a construir la Iglesia de Okondo. Me ayudó mucho conocer estos valles desde siempre, saber qué signifi ca pertenecer y ser parte de este entorno, de este paisaje, para construir su mundo. (Irakurri +)

Firma de libros en las Ferias de Libro de Bilbo e Iruñea

Manuela     El mar que te debía     mareas     Martina Guerrillera     Sinfonía guerrera 

El 31 de mayo las Ferias de Libro de Bilbo e Iruñea, situadas en el Arenal y en la Plaza Castillo, abrirán sus puertas hasta el 9 de junio.

En estos días, los siguientes autores estarán firmando sus libros en el stand de elkar:

INMA ROIZ
31 de mayo, viernes, de 18:00 a 20:00, Bilbo.
1 de junio, sábado, de 12:00 a 14:00, Bilbo.
2 de junio, domingo, de 12:00 a 14:00, Bilbo.

MIKEL ALVIRA
1 de junio, sábado, de 17:00 a 19:00, Iruñea.
7 de junio, viernes, de 18:00 a 20:00, Bilbo.
8 de junio, sábado, de 12:00 a 14:00, Bilbo.

TOTI MARTÍNEZ DE LEZEA
1 de junio, sábado, de 18:00 a 20:00, Iruñea.
7 de junio, viernes, de 12:00 a 14:00, Bilbo.

ASCENSIÓN BADIOLA
31 de mayo, viernes, de 18:00 a 20:00, Bilbo.

IÑIGO BOLINAGA
1 de junio, sábado, de 18:00 a 20:00, Bilbo.

Inma Roiz: “Manuela es la mejor representación de un siglo tan transformador y convulso como lo fue el XVIII”

ManuelaInma RoizLa periodista y antropóloga Inma Roiz ha publicado el libro Manuela. Una novela rica en matices, cuenta una historia en gran medida verdadera. La obra camina por sí sola a través de la vida cotidiana de sus personajes a ambos lados del Atlántico. Un relato costumbrista que ofrece, con detalle, el perfil de una sociedad que se transforma.

¿Quién es Manuela?

Manuela es la mejor representación de un siglo tan transformador y convulso como lo fue el XVIII. Refleja con detalle nuestra sociedad en aquella época, ella representa la tierra, la fuerza del nombre, las costumbres y las tradiciones; pero también es flexible e innovadora, es independiente y firme, es la primera mujer con aparcerías en propiedad de Gordexola, y probablemente de todo Enkarterri y Ayala.

La novela cuenta, a través del desarrollo vital de Manuela, desde que es una niña hasta su edad adulta, la historia de las familias que pueblan estos valles. Ella es el hilo conductor de una trama que habla de rencillas, pasiones, pleitos y herencias que determinan el futuro de sus pobladores. Y también es la hermana querida de Domingo Narciso, el joven Allende emigrado a la Nueva España. La vida de ambos, radicalmente distinta, discurre paralela y entrelazada en estas páginas.

 ¿Cuándo y por qué comienzas a escribir esta novela?

Siempre había querido escribir una novela, y aunque había tenido mis intentos nunca habían cuajado del todo. Esta historia, que en un principio iba a ser una investigación, se me desveló de pronto como la posible novela que estaba buscando. Comencé a escribirla en 2009. (Irakurri +)

Adelanto de la novela “Manuela” de Inma Roiz

Inma RoizManuelaDomingo Narciso ocupaba un camastro estrecho y frío al lado de otros jóvenes y hombres que llenaban el suelo de aquel viejo buque español. La humedad, el intenso frío y la sensación de mareo le embriagaban el cuerpo desde hacía días. Se sentía débil y triste, y sólo el recuerdo de la casa de Zubiete le mantenía vivo en el umbral de la conciencia al que había llegado.

La lumbre encendida, el sabor de las castañas asadas, la voz de ama, la sonrisa de Manuela, la pequeña Manuela. Si se concentraba podía oír su llanto con claridad, y verla correr tras él por el puente, llamándole, gritando que no se fuera, que no la dejara, que se moriría de pena. Era entonces, con la imagen de esa cara tan querida, cuando un inquietante escalofrío recorría de punta a punta su columna vertebral, evitando que las lágrimas que se le agolpaban en la cuenca de los ojos resbalaran finalmente por sus mejillas.

Un hondo dolor por lo que amaba se manifestaba en la mirada de la pequeña de los Allende. En ella se reflejaba todo menos la resignación. Anhelaba la calma de conformarse a medida que se alejaba, cada día un tramo más, cada vez más lejos, y también más cerca, cada vez más confuso, más mareado y, quizá, hambriento. Su mente sabía jugar con los recuerdos, acercándole despacio, tanto que había aprendido a esperarlo, el susurro alegre de aquella risa de niña, sus manos temblorosas descubriendo las letras que él le enseñaba en largas tardes de abrigo, su porte altivo y elegante, sus torpes ademanes de chica grande. Todo el paisaje verde del valle en sus ojos, destellos de una luz intensa que no había vuelto a ver. Agua fresca, árboles, animales, y gentes conocidas y semejantes se dibujaban en su pensamiento con una nitidez desmedida, mientras aquel navío avanzaba contra corriente, luchando en su propósito frente al viento y las olas. (Irakurri +)