Luis Castellanos: Educar en lenguaje positivo

En el libro Educar en lenguaje positivo  Luis Castellanos describe la experiencia de llevar a la práctica en un instituto madrileño las ideas que ya avanzó en “La ciencia del lenguaje positivo”. Un proyecto de mejorar las vidas de alumnos, profesorado, padres y madres a través de la toma de conciencia del lenguaje que empleamos.

Empecemos por el principio. ¿A qué llama usted lenguaje positivo?

A la “vida” de las palabras, latido a latido, que guían nuestros comportamientos, a los gestos que diseñan nuestras relaciones y crean una buena historia de vida con un protagonista digno. A la fuerza de las palabras que configuran una buena vida.

Nos esculpimos día a día, las palabras crean la forma en que vemos el mundo. La forma de respirar la vida. Y, lo que es más importante, nuestro habla interior crea nuestras posibilidades, el futuro que queremos tener y, sobre todo, la persona que queremos ser en ese futuro. Las palabras nos dicen cómo somos y cómo queremos ser. Nuestro lenguaje nos dice entorno a qué gira nuestra vida, nuestros intereses, ilusiones, esperanzas… Las palabras abren o cierran horizontes. Este es el poder del lenguaje positivo: ver el lado favorable de la vida con valentía para actuar.  (Irakurri +)

Solidaridad se escribe con “S” de SOS HIMALAYA

Sua edizioak me dijo hace más de un año la idea de hacer un libro sobre el Himalaya para conmemorar la muerte del alpinista navarro Iñaki Ochoa de Olza, que se quedó para siempre en las heladas laderas de la cara sur del Annapurna, expirando el 23 de mayo de 2008 por un edema que no pudo superar. En aquella ocasión se montó un dispositivo de rescate sin precedentes al que se sumaron alpinistas de muchas partes del mundo que hicieron lo imposible por llevar medicinas y oxígeno a donde se encontraba Iñaki. La ayuda finalmente no llegó. Los esfuerzos ímprobos de los amigos alpinistas que querían salvar la vida de Iñaki no dieron el resultado que todos hubiéramos querido. (Irakurri +)

María Dueñas: “Esta novela es un homenaje a todos aquellos valientes que vivieron el trance de tener que abandonar su tierra y emigrar”

Maria DueñasLa escritora María Dueñas ha centrado su nueva novela en la colonia española del Nueva York de los años 30. Las hijas del Capitán bucea en el fenómeno de la emigración, el desarraigo y la lucha por salir adelante en la capital del mundo.

En Las hijas del Capitán viajamos hasta el Nueva York de los años treinta, ¿qué te llevó a elegir esta época y esta ciudad para tu nuevo libro?

El arranque fue descubrir que allí existió una interesante colonia de inmigrantes españoles en las primeras décadas del XX. Sin llegar a ser tan numerosos como otras nacionalidades –italianos, alemanes, rusos o irlandeses, por ejemplo—, con su esfuerzo y su tesón también contribuyeron a hacer crecer la ciudad y el país. Se agruparon en barrios concretos, abrieron abundantes negocios, establecieron asociaciones… Vivieron a caballo entre dos mundos, esforzándose por asimilarse al nuevo sin dejar jamás de sentir una nostalgia terrible por lo que dejaron atrás. (Irakurri +)

Joan Mari Torrealdai: “El euskera no es ajeno al proceso de recentralización en que nos encontramos”

Andoni Canellada, Argazki press

Asedio al euskera, de Joan Mari Torrealdai, es un libro necesario, como necesario fue su antecesor, El libro negro del euskera. Y los libros necesarios lo son con independencia de la coyuntura en que se publiquen. Ahora bien, cuando un libro necesario llega en una coyuntura como la actual se convierte en referencia insoslayable.

¿Qué es Asedio al euskera?

Es un ensayo que, a través de casi setecientos textos seleccionados, documenta el proceso de minorización o, por decirlo de forma más coloquial y directa, la represión a la que ha sido sometido el euskera al menos desde el siglo XVIII, en que empiezan a formarse los estados-nación, hasta nuestros días. Una represión que se sustenta en leyes aprobadas e implementadas desde el poder político y que, asimismo, han estado siempre acompañadas por la labor legitimadora de los intelectuales. (Irakurri +)

Prólogo del libro “Miradas en torno al procés” de Ramón Zallo Elgezabal y Txema García Paredes

Este libro de entrevistas surge de una idea de solidaridad con el derecho a decidir del pueblo catalán y de la preocupación por los acontecimientos ocurridos en Catalunya especialmente en el último cuatrimestre de 2107.

Sin embargo, su contribución, lejos de cualquier intención propagandística o acrítica con el Procés, se centra en interrogar con preguntas incómodas a algunos protagonistas catalanes con capacidad de tomar distancia, y a una variedad de analistas tanto catalanes como vascos como de otros lugares con criterio propio, aunque ninguno sospechoso de animadversión a los derechos de una comunidad nacional. En la medida que la Ponencia de Autogobierno del Parlamento Vasco plantea ya la actualidad de la reforma del Estatuto en la Comunidad Autónoma de Euskadi, hemos interpelado también a algunos entrevistados sobre el contencioso vasco y sus caminos de futuro.

La finalidad del libro es aprender –sin concesiones– de aciertos y errores de un proceso concreto de construcción nacional, contrastándolo con otros y con su propia evolución y resultados. Se busca hacer aflorar opiniones diversas y enseñanzas de utilidad colectiva a través de preguntas estándar y, sobre todo, personalizadas dentro de un espectro acotado de perfiles ideológicos que va desde quienes han sido entusiastas del Procés, tal y como ha transcurrido, a quienes –desde la comprensión de un derecho nacional– son más críticos con la conceptualización o estrategia llevada a cabo. (Irakurri +)

“Melocotones de viña” Lola López de Lacalle – adelanto

PAULINA
Octubre de 1954

Desde la mañana temprano, unos pinchazos vagos, espaciados, le atravesaban fugaces los riñones. Pero solo cuando el zumbido de las moscas, que volaban en círculos sobre los hinchados racimos, comenzó a irritarle, y su cuerpo aguijoneado por el dolor a retorcerse, cayó en la cuenta de que estaba a punto de parir.

Doblada sobre sí misma, intentando mitigar el latigazo que amenazaba con partirla en dos, Paulina miraba las vides tan preñadas como ella y se enfadaba con aquella criatura terca como una mula, empeñada en llegar al mundo antes de que hubieran terminado de vendimiar.

–¿Viene ya, madre?
Era Sofía, la segunda de sus hijas, quien lo preguntaba.
–Creo que sí. Me voy a casa, no sea que le dé por nacer aquí. Quedaos tu hermano y tú, que aún hay mucha faena.
Cuando hayáis llenado los cunachos, los cargáis en el burro y subís. Si todo va bien, mañana bajaré a ayudaros.
–¿Se va sola? –Ahora era Francisco, el mayor de sus hijos varones, quien intentaba retenerla–. No se mueva, madre, que corro a buscar a don Eutimio.
–Déjalo, hijo, que igual no lo encuentras. Además, el médico está para otras cosas. No os preocupéis, algún carro me recogerá por el camino.

El sol del mediodía abrasaba. Mientras subía la cuesta, Paulina rogaba a Dios que le permitiera parir en casa y no en la cuneta, como si fuera un animal. Aquel era su último hijo. (Irakurri +)