José Félix Azurmendi: “No es fácil resumir esa compleja relación entre el PNV y ETA”

¿Qué se esconde detrás de un título tan sugerente como PNV-ETA crónica oculta (1960-1979)?

PNV-ETA crónica ocultaJose Felix AzurmendiEn el aspecto formal, adelanta que se trata de una crónica periodística, y no de un ensayo, de un tratado de historia o una tesis doctoral, que en ocasiones han servido más para ocultar-disfrazar-tergiversar que para clarificar unas relaciones apasionadas y apasionantes entre dos maneras de defender la causa nacional vasca, y también de entender la vida. Se trata de un relato que contiene información interpretada, una versión particular de los hechos y sus protagonistas, una recreación de la atmósfera en que se producen. Tiene la pretensión de que interese a un público amplio, que interese también a las generaciones más recientes. Soy consciente de que el título es sugerente y no exento de morbo, por muchas y diferentes razones.

¿Por qué acota la crónica a los años 1960-1979?

En 1960 muere José Antonio Aguirre y está naciendo ETA, y a finales de 1979, Leizaola regresa a Bilbao. El PNV y  ETA, en sus distintas versiones, se enfrentan entonces a un nuevo tiempo, de circunstancias y protagonistas diferentes. Se cierra un ciclo, empieza otro.

¿En qué términos describiría la relación PNV y ETA?

No es fácil describirla, porque ETA cambia mucho y rápidamente, mientras el PNV permanece anclado. Los dirigentes del PNV conocen a los fundadores de ETA porque son hijos de amigos y gentes muy próximas a ellos, cuando no familiares directos. Las relaciones son malas, pero mantienen la esperanza de recuperar a algunos de ellos. Se empeñan en encontrar motivos ideológicos para combatirlos, pero no les resulta fácil, porque muchas de las críticas que ETA les hace, se las hacen también sectores de su propio partido y tienen mucho que ver con su inactividad y con sus ataduras a proyectos españoles. Paradójicamente, cuando los fundadores de ETA se van o pasan a un segundo plano y hay de verdad diferencias ideológicas entre ellos, las relaciones son menos tensas, aunque más distantes.

¿Qué opinión se tienen los unos de los otros?

No es la lucha armada de ETA la que ahonda las distancias entre ellos. Por parte del PNV, los tienen por locos, pero se lamentan de que sus locuras no favorezcan al Gobierno Vasco, de la misma manera que las del Irgoum favorecían al Consejo Nacional Judío o las del IRA a los intereses comunes de los patriotas irlandeses, por ejemplo. Los dirigentes del PNV son conscientes de que mucha de su gente admira a esos locos, incluso los apoya en algunos casos. Para Manuel Irujo, Alberto Onaindia y otros intelectuales del PNV, militantes anticomunistas, las proclamas socialistas  y marxistas de ETA terminan siendo menos escandalosas que las costumbres de aquellos etarras que vivían en pareja sin casarse, algunos de ellos sacerdotes, y no lo ocultaban; que ponían  nombres paganos a sus hijos, que blasfemaban, que se ciscaban en dios, etc. 

A las nuevas generaciones de ETA, el PNV y el Gobierno vasco les importan poco, porque los dan equivocadamente por muertos.

No es fácil resumir esa compleja relación entre el PNV y ETA, porque no fue siempre igual, porque no incluía a todos, porque siempre hubo a un lado y a otro quienes soñaban con llegar a acuerdos: por eso que escribí este libro.

El libro es un recopilatorio exhaustivo de nombres, datos, acontecimientos de la historia reciente de Euskal Herria. ¿Qué tipo de documentación ha utilizado para abordar ese período histórico tan intenso? ¿Cuánto tiempo le ha llevado documentarse y escribir este libro? ¿Por qué publicarlo ahora?

Por empezar por el final, se trata de un libro que hubiera podido ser publicado antes y más tarde, sobre el que llevo meditando y guardando materiales desde hace mucho tiempo. Es verdad que coincide con un momento de especial interés, que no estaba en mis cálculos y que le añade atractivo.

He recurrido siempre que he podido a la documentación epistolar, que en ese tiempo y en muchos de sus protagonistas es muy rica. Manuel Irujo, Leizaola, Monzón, Txillardegi, Krutwig, Martín Ugalde, Alberto Onaindia, Uzturre y sus corresponsales, afortunadamente escribieron mucho y se conservan sus escritos, hasta los más íntimos. He recurrido a los Documentos de ETA, que están recogidos casi exhaustivamente hasta 1978. He tenido acceso a documentos policiales españoles. He manejado informes de algunos de los servicios de información e inteligencia occidentales con los que el PNV mantenía contactos. He consultado la prensa franquista del momento. Además, he sido testigo y, a veces, protagonista, de buena parte de los hechos que ahí se recogen y he conocido personalmente a Leizaola, Irujo, Monzón; a Madariaga, Benito del Valle, Txillardegi; a Iturbe, Argala, Peixoto, Ezkerra, Wilson, Pertur…

El libro puede ser motivo de polémica: hay nombres, datos, opiniones, comentarios, que pueden dar mucho de qué hablar. ¿Le teme al qué dirán?

Ojalá dé que hablar, ojalá provoque respuestas pero, sobre todo, preguntas. Es verdad que hay afirmaciones y opiniones que resultarán sorprendentes e incómodas. Me gustaría que las incomodidades fueran plurales y en diferentes direcciones. No he escrito para halagar. Tampoco para zaherir. Pero tampoco he callado ni ocultado nada que me hubiera parecido relevante. Algunos maledicentes dirán y maldecirán incluso sin leerlo: no es a ellos a quienes va dirigido el libro. Naturalmente, cuando enjuicias a otros, tienes que estar dispuesto a que te juzguen también a ti. Y a encajar golpes.

Desde 1979 hasta la actualidad han transcurrido una treintena larga de años. ¿Tiene previsto publicar una segunda parte?

No puede haber segunda parte bajo los mismos parámetros. Entre otras razones, porque ya nadie escribe con la sinceridad epistolar, rayana en la imprudencia, que se ve en los testimonios recogidos. Hay aspectos ocultos y cronicables tanto en el PNV como en ETA, pero no se podrían abordar con las mismas herramientas. Si compruebo que esta manera de contar nuestra historia reciente interesa, no descarto aprovechar para otro libro el material no convencional que he ido guardando en los últimos treinta años de actividad profesional. Y tampoco descartaría incidir en anteriores e interesantes historias que permanecen ocultas para la mayor parte de la sociedad.

¿A qué historias se refiere?

Por ejemplo, a los documentos que archivo en una carpeta bajo el título de “amistades peligrosas”, que se refiere, sobre todo, al Gobierno vasco del exilio y al PNV en tiempos de guerra fría, pero también a ETA.

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