Reedición remasterizada de “Color hits” y “In bitter pink” de Los Bichos

Reedición remasterizada de los dos álbumes que grabaron Los Bichos en el sello Oihuka. Color Hits (1989) ahora por primera vez en formato CD, incluye los 3 temas extra que aparecieron en el primer ep de la banda “Anita Latigazo”. Y In bitter pink. Dos álbumes atemporales que han sobrevivido a modas y etiquetas sin perder un ápice de actualidad.

Los Bichos: Color hits + EXTRAK (Anita Latigazo ep – 3 temas)

Color hitsColor Hits publicado en el verano de 1989, es una declaración de principios por parte del grupo formado alrededor del sin par, excéntrico y excesivo Josetxo. Un disco que supone el debut de un Josetxo, joven afectado por el punk de la primera ola, que en 1978 había formado su grupo Tensión; idea que van desarrollando hasta que en 1987 dan con el género y nombre que los definiría como anillo al dedo: Los Bichos. Como si de La Isla del Tesoro se tratase, Josetxo estaba acompañado en todo momento por un escuadrón de fieles y singulares camaradas, cada cual con su particular input. Asio, bajo y voces, su alma gemela y cómplice total e incondicional en todas las bicho-andanzas. Charly, guitarra solista, hizo de cirujano en toda la trama de licks, solos y arpegios, cual Mick Ronson para Bowie. Y por último Fermín, batería, alias “Se avecina tormenta”, quien aporreaba su instrumento como reza su sobrenombre.

“Es solo un primer disco”, decía Josetxo. No tiene sentido descifrar un disco como el que tienes en tus manos cuando puedes estar escuchándolo. O apoyarse en referencias e influencias para intentar explicarlo. Lo importante de “Color Hits” es que se trata de una total e incondicional declaración de amor a los iconos, sonidos y estéticas olvidadas por aquel entonces. Fetiches como El Bosco, Jack Vance, Wim Wenders, Dalí, Tolkien, ocultismo, Egipto… Discos de glam rock, blues, latinoamericano, Motown, Blank Generation y… Ruido.

A finales de los 80 algunas compañías independientes locales empezaban a publicar opciones realmente alternativas a toda la resaca post-movida. Se podrían destacar los primeros álbumes de Sex Museum, Lagartija Nick y Cancer Moon. Es por ese hastío que “Color Hits” fue abrazado por una comunidad de fans deseosos de adentrarse en universos surgidos de mentes inspiradas y autodidactas como la de Josetxo. “Color Hits” era y sigue siendo uno de los debuts más explosivos jamás publicado.

“Las canciones (de “Color Hits”) están hechas desde el punto de vista de un fan,” decía Josetxo. Los Bichos combinan dulzura y emoción con rabia y tensión. Y sin complejo se marcan un bolero-ranchera (‘Mezcalito’, ‘Me gustaría llorar’) o una delicada versión de los Temptations (‘My Girl’). Hay también guiños a Captain Beefheart, o el acertado e intuitivo cruce de los Stooges con Bo Diddley, donde dan con el ADN de todo este asunto. Adorna la carátula y hoja interior un collage y textos de puño, letra y sangre del propio Josetxo. Aquí había potencial, ideas y buenas canciones. Incluso la compañía apostó por ‘Shadow Girl’ como single, canción que fue propuesta para las listas de Los 40 Principales. Su pegajosa melodía y soberbia estructura pop no pareció encajar. ¿Y por qué no?: “My head is burning, mi cock is high, Shadow Girl is here tonight”. El épico ‘Verano muerto’ fue la canción de ese verano y de unos cuantos más, al menos para mí. Guiños a Lou Reed y a The Only Ones incluidos en una obra monumental de POP. “Un millón de esqueletos caminan en silencio, perdidos y asustados bajo el cielo plateado… pintados de colores, maquillados como putas”.

Una serie de conciertos y presentaciones aquí y allá fue todo lo que el grupo consiguió arañar de los beneficios de tener un LP en la calle. Consiguieron conectar, eso sí, con un entregado puñado de fans que no pudieron sino rendirse ante semejantes artistas y obra. Nos encontramos ante otro grave caso de olvido e injusticia. Pero nunca es tarde para Los Bichos, porque a pesar de que salvo Charly ninguno de ellos esté aquí con nosotros para contarlo, su música ha superado la barrera del tiempo con clase y estilo.

Iñigo Munster (2013)

Los Bichos: In Bitter Pink

In bitter pinkHala, ahora me toca una de hojita promocional, joder, esto no se acaba nunca. ¿Y qué hostias digo y cómo me explico yo?… Odio este tipo de chorradas. Me voy a repetir. Que si soy un fan, que si lo importante son las canciones… Siempre digo lo mismo. Y es que, te lo juro, no tengo mucho más que decir sobre lo que hacemos. Mejor dicho, no tengo nada. Pero a lo tonto, ya he rellenado unas cuantas líneas… y tengo que seguir.

Algo se me ocurrirá. Veamos.

Bitter Pink es un álbum doble lleno de canciones por todas partes. Pudo haber sido triple o cuádruple, y no me estoy tirando el pegote, hubo que hacer una buena criba antes de entrar al estudio en medio de un mogollón de follones de todos los tipos y especies, dentro y fuera de nuestras vidas, que no me da la gana de contar ahora, no me apetece perder el tiempo.
Bitter Pink tienen un hermanito pequeño a punto de salir en otro sello, pero si supiera, lloraría por el que abortó y se quedó en el limbo. Tras dos años de angustiosa espera desde que saliese aquel “Color Hits” puedo asegurarte que por momentos un servidor las ha pasado más putas que Caín, como suele decirse, lo cual me vuelve muy productivo, no me deja dormir, y he ahí el porqué de semejante mogollón de canciones (casi había cuarenta) a la vez. Qué le vamos a hacer. Nada está premeditado. Los bocetos son basura. La espontaneidad vale lo que pesa en oro. Créeme o no, lo que te digo es algo casi religioso para mí. Así fue pintarrajeándose, casi por sí solo, este rosa amargo. Y que conste que no hablo en serio. Si la espontaneidad es oro, la ironía es mi thrill. La regla de tres funciona, es la leche, te ríes sanamente de tus amarguras y de ti mismo –un poquito, no hay que pasarse- cada mañana delante del espejo y ya te puede caer encima un bombardeo de lo que me digas, que ni te inmutas. Sale más curtido que el chorizo de cantimpalo. Bien, pues de todo eso hay en Bitter Pink. Es la primera vez en mi vida que me siento mínimamente satisfecho con una grabación. Creo que una buena parte de nuestras tripas se ha quedado ahí para siempre, y, repitiéndome por enésima vez, nunca me cansaré de decirlo, todo sigue haciéndose desde el punto de vista de un puñetero fan que no tiene otra pretensión en la vida que seguir jodiendo y jodiendo con esta puta música que nos está volviendo cada día más locos. Qué trágico me ha quedado, ¿eh?… Una lagrimita por Charly. Espero que te vaya de la hostia, tío, tu enfermedad te puede. Creo que Asio y yo hemos hecho más de lo posible por ti, ya sabes dónde estamos. Esto también es Bitter Pink. Ahora tenemos a Jesús, cojonudo batería, y estamos listos para morder y arañar. Y cambiar, claro. Si no fuese por el cambio perpetuo, sería un coñazo tocar y hacer discos. Eso también era Bitter Pink. Empiezas a jugar con un concepto y, a la que te descuidas, ese concepto te come. Todo se me ha vuelto rosa y amargo, y la verdad es que me encanta. Lo conseguí. Escribí algo, así que a otra cosa. Espero que disfrutes de toda esta aventura.
Hasta la próxima.

Josetxo Ezponda (1991)

 

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