Azaroaren 8an Liburu-denden eguna izango da

Ostiralean, Liburu-denden eguna izango da, eta horregatik hainbat abantaila aurkituko dituzu elkar liburu-dendetan; besteak beste, % 5eko deskontu zuzena izango duzu liburuetan.

Horretaz gain, ondorengo aurkezpenetaz gozatzeko aukera izango duzu aste osoan zehar:

Azaroak 7:

Alex Aranzabal Vivir dos veceselkar aretoa, Donostia (Fermin Calbeton 21), 19:00. 

Enfermera Saturada El silencio de los goteroselkar aretoa, Bilbo (Iparragirre 26), 19:00. (Liburu sinaketa)

Azaroak 8

Miren E. Palacios El lenguaje de las olas. elkar aretoa, Gasteiz (San Prudencio 7), 19:00

José Ignacio Carnero: “La literatura no se antepone a la vida”

Ama, una novela con hechuras de memorias, es la ópera prima de José Ignacio Carnero (Portugalete, 1986). Editada por Caballo de Troya, la historia arranca cuando el narrador es informado del agravamiento del estado de salud de su madre. Se propone entonces contar la historia de su familia, una familia humilde, parecida a otras muchas que se crearon junto al humo de las chimeneas de las fábricas. Este testimonio, que huye de la autocompasión, es, entre otras cosas, un ajuste de cuentas emociona.

Ama es una novela, pero se asemeja mucho  a unas memorias.

Sí, el término novela se ha extendido tanto que ya cabe en él casi todo. Pero hablar de memorias me parece excesivo. El libro tiene una carga importante de subjetividad y de narración, por lo que tampoco me parece del todo mal decir que es una novela. (Irakurri +)

Primer capítulo del libro “El oso Ondo” de Alejandro Fernández Aldasoro

Pedro Egaña llevaba en paro dos años, su mujer había dejado de quererle y no tenía un solo amigo que mereciera ese nombre. Parece el anuncio de un Volkswagen Golf de los noventa, pero era la vida corriente que le había tocado en suerte. Además, su Citroën Xsara de nueve años le había dejado tirado ya dos veces. Ni siquiera tenía un coche en el que confiar.

En realidad, acababa de encontrar un trabajo y cabría pensar que las cosas se estaban arreglando. No era así.
En ese momento escribía desde la mesa en la que llevaba sentado un mes como un niño bueno y de la que no se levantaba más que para ir a mear. Escribía para escapar de aquella oficina alienante y hostil en la que estaba para resolver asuntos inútiles que le importaban un bledo. Escribía para no amodorrarse del todo. Para sobrevivir, como había hecho siempre.

Los otros creían que se concentraba en la tarea idiota para la que le habían contratado. Egaña tenía debajo del ord, por si se acercaban, un informe infumable que simulaba leer desde hacía dos días. Su sueldito dependía de que no descubrieran lo que pensaba ni lo que era. Dependía de su habilidad para esconder el profundo hartazgo que sentía hacia las batallas por el poder que se celebraban con gran educación en la sala de reuniones, hacia el teatrillo de personajes secundarios obligados, al igual que él, a hacerse pasar por profesionales responsables y motivados.

Tenía 46 años y le humillaba la conciencia de ese fingimiento, pero se obligaba a teclear unas líneas clandestinas y se le pasaba un poco el dolor. (Irakurri +)

Begoña Pro Uriarte ganadora de los premios Teobaldo

Begoña Pro Uriarte ha obtenido uno de los premios Teobaldo de la Asociación de Periodistas de Navarra. El rey Teobaldo I, que da nombre a los galardones, es precisamente uno de los protagonistas de La dama blanca de Champaña, la última novela de la autora.

La dama blanca de Champaña: Los nobles navarros conspiran a espaldas de Sancho VII el Fuerte para buscarle un sucesor, después de que Guillermo, hijo bastardo de Sancho y designado por el propio rey como su heredero, se haya marchado definitivamente del reino. Con ese fin, los nobles envían al condado de Champaña a Juan Pérez de Arróniz, un caballero caído en desgracia. Su misión será espiar a Thibaut IV de Champaña, hijo de Blanca de Navarra y sobrino de Sancho, para saber si es digno de que le ofrezcan la corona cuando su tío fallezca.

Prólogo y primer capítulo de la novela “La cara norte del corazón” de Dolores Redondo

Elizondo

Cuando Amaia Salazar tenía doce años estuvo perdida en el bosque durante dieciséis horas. Era de madrugada cuando la encontraron a treinta kilómetros al norte del lugar donde se había despistado de la senda. Desvanecida bajo la intensa lluvia, la ropa ennegrecida y chamuscada como la de una bruja medieval rescatada de una hoguera y, en contraste, la piel blanca, limpia y helada como si acabase de surgir del hielo.

Amaia siempre mantuvo que apenas recordaba nada de todo aquello. Una vez que hubo abandonado el sendero, el clip en su memoria duraba solo unos segundos de imágenes repetidas una y otra vez. La vertiginosa velocidad de sus recuerdos le provocaba la sensación de un praxinoscopio de Reynaud, en el que la sucesiva repetición de estampas en movimiento terminaba por originar el efecto de absoluta inmovilidad. A veces se preguntaba si había caminado por el bosque, o quizá se había limitado a sentarse allí y a permanecer inmóvil mirando el mismo árbol durante tanto tiempo que su cerebro cayó en una especie de hipnosis, hasta grabar para siempre en su mente su silueta primitiva y maternal. Fue una mañana de domingo como otra cualquiera, en la que salió a caminar junto a su perro, Ipar, con el grupo de senderistas de Aranza al que se había unido la primavera anterior. Le gustaba el bosque, pero había accedido, sobre todo, por satisfacer a la tía Engrasi, que desde hacía meses le insistía en que tenía que salir más. Ambas sabían que no podía hacerlo por el pueblo. El último año sus itinerarios se habían ido restringiendo hasta limitarse a ir y volver de la escuela y a acompañar a la tía a la iglesia los domingos. El resto del tiempo permanecía en casa, sentada frente al fuego, leyendo o haciendo sus deberes, ayudando a la tía en la limpieza o cocinando con ella. Cualquier excusa era buena para no traspasar el umbral de la puerta. Cualquier justificación servía para no tener que enfrentarse a lo que sucedía en el pueblo. (Irakurri +)

2019ko Euskadi Sariak argitaratu dira

Gaur jakitera eman dira falta ziren lau Euskadi saridunen eta euren lanen izenak: Juan Carlos Etxegoien “Xamar”en Etxera bidean (Saiakera Euskadi saria), Isabel Etxeberriaren Etsaiak, lagunak, ezkongaiak, maitaleak, senar-emazteak (Itzulpengintzako Euskadi saria), Ramon Eder-en Palmeras solitarias  (gaztelerazko Literatur saria) eta Daniel Innerarity-ren Política para perplejos (gaztelerazko Saiakera saria).

     

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