Ernesto Cardenal: “Han traicionado a Sandino y a los ideales de la Revolución”

Poeta, sacerdote, teólogo, Ernesto Cardenal fue ministro de Cultura en el Gobierno sandinista. Desde hace mucho tiempo mantiene una firme oposición al régimen de Daniel Ortega, que le ha perseguido con saña. A sus 94 años, y con dificultades ya para realizar entrevistas, todavía mantienen lúcida la memoria de una Revolución que, según él, encarnó lo mejor del ser humano.

¿En qué ha quedado el sueño revolucionario de los ochenta?
En nada. La Revolución fue bellísima, para mí fue un gran gozo el día del triunfo, el 19 de julio de 1979. Para mí ha sido como un sueño del que no he querido despertarme. Después, cuando la perdimos, fue una pesadilla de la que yo quería despertar.

Muchos intelectuales –Julio Cortázar, José Saramago, Eduardo Galeano…–apoyaron decididamente la Revolución sandinista. ¿Qué cree que pensarían hoy si viajaran al país?
Igual que yo. La Revolución fue muy hermosa y perdimos lo más grande que hemos tenido en la historia de Nicaragua. Precisamente así, La Revolución perdida, titulé un libro de memorias que escribí hace ya muchos años, porque ya no hay Revolución. Pablo González Casanova decía “me estafaron”, hablando de lo que nos pasó a los nicaragüenses; Eduardo Galeano ya no volvió a Nicaragua, no quiso volver nunca. Y la perdimos por una injerencia de Estados Unidos, el bloqueo, el embargo económico, la guerra que nos hicieron dos administraciones norteamericanas y la muerte de miles de jóvenes… Todo eso desmoralizó a gran parte de los dirigentes de la Revolución, hasta que se llegó a “la Piñata” y ahí se perdió todo.

¿Qué cree que falló?
La injerencia de los Estados Unidos y las elecciones de 1990. El presidente Bush dijo que todo cambiaría si cambiaba el Gobierno de Nicaragua y que todo seguiría igual si no cambiaba. Y eso influyó en las elecciones. Fidel Castro les había dicho a los dirigentes de nuestra Revolución que corrían el riesgo de perderlas, porque eran elecciones en un país en guerra, pero que de todas las
maneras tenían que hacerlas. Perdimos, pero podría haber quedado como una Revolución en la oposición. Sin embardo, con “la Piñata”, que fue el robo descarado de una buena parte de los dirigentes sandinistas, ya no hubo ninguna opción para seguir haciendo Revolución de ninguna clase. «Con “la Piñata”, ya no hubo ninguna opción para seguir haciendo Revolución de ninguna clase»

¿Qué enseñanzas cabe extraer para afrontar nuevos desafíos a la utopía de un mundo mejor?
Diría que fue la naturaleza humana la que falló. Secuestraron la Revolución y había que volver a comenzar de nuevo. Han traicionado a Sandino y a los ideales de la Revolución. Ahora hay una nueva Revolución en estos momentos en Nicaragua, de la juventud. Es una Revolución pacífica, desarmada y no violenta, muy original. Yo estoy ahora escribiendo un nuevo poema en el que hablo de la paz, de un nuevo planeta de paz que tenemos que crear, de una resurrección, de un planeta de fiesta en el que habrá solo paz.

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