El ruido del tiempo

El ruido del tiempoEn 1936, en plena época del “Gran Terror”, Stalin asiste a una representación de la ópera Lady Macbeth en Mtsensk de Dimitri Shostakovich (San Petersburgo,1906-Moscu,1975) en el Teatro Bolshoi de Moscú. Antes de que la función Acabe, Stalin abandona el teatro. A los pocos días, el periódico Pravda, publica una demoledora crítica acusando al músico de “desviacionista”. El terror está sembrado. El músico debe elegir y elige la supervivencia. No tiene vocación de héroe. Su personalidad es la de un hombre introvertido, miedoso, “La línea de la cobardía era la única que avanzaba recta y segura en su vida” nos dice el autor. Es un artista humano, y como tal no podemos sino comprenderlo a través de su monólogo interior, lleno de contradicción y culpa, sin que falte su dosis de fina ironía. Y por supuesto, por encima de todo, la música. “Cuando todo lo demás fallaba, se aferraba a esta; a que la buena música sería siempre buena música, y que la gran música era Inexpugnable.” La novela se compone de tres capítulos principales. En el primero, “En el rellano”, se nos presenta a un joven Shostakovich, que en estado de terror, aguarda cada noche frente al ascensor a que la detención o el tiro en la nuca se cumpla, pensando a veces que la muerta era preferible a un terror interminable. Y acabará vendiendo su alma al diablo, al régimen totalitario. En el capítulo central “En el avión”, Shostakovich es enviado a Nueva York como embajador del arte soviético.

Es ya un hombre degradado, admirado por unos y despreciado por otros. Pero es el último capítulo “En el coche “, el más conmovedor. En la última etapa de su vida, goza de los favores del estado, reconocimiento y honores.

Se siente un hombre que ya ha vivido demasiado y ve su vida como una farsa, despreciándose profundamente por ello. Pero a pesar de todo, la música, siempre la música. “El arte es el susurro que se oye por encima del ruido del tiempo” dice . Esta es una novela biográfica, hermosa y terrible, que conmueve por la gran humanidad de su protagonista, y nos hace reflexionar sobre la difícil relación entre el arte y el poder.

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