Paula Bonet ‘Roedores’

Paula Bonet (Vila-real, 1980) ha creado un libro personal y valiente. Un libro que son dos libros: el primero, en forma de acordeón, alberga ilustraciones originales y en el segundo habitan las palabras. Se llaman Roedores (Literatura Random House, 2018) y cuenta, en primera persona, la experiencia de vivir dos abortos naturales y no deseados. 

No habrá sido fácil abrir abrir tanto tu ser, desvelar una vivencia tan íntima, y a la vez tan universal. ¿Qué te empujó a hacerlo? ¿La necesidad de poner voz a esta experiencia, dolorosa y al mismo tiempo natural? ¿De romper tabúes? 

Lo difícil ha sido vivirlo, no contarlo. Lo que me empujó a hacerlo fue el hecho de haber sufrido dos abortos con tan poco tiempo de diferencia. El primero me sumó al silencio colectivo, a vivir la pérdida sintiendo la culpa y la tara, y a no poder vivir un duelo. La segunda vez me di cuenta de que estaba siendo mucho más fácil debido a que ya tenía la experiencia. Fue entonces cuando vi lo necesario que habría sido haber tenido información, lo negativo de ocultar esta realidad, lo injusto de no haber tenido acceso ni a la experiencia literaria. El mundo se nombra en masculino, nuestra formación intelectual y emocional parte de la experiencia masculina. Gracias a la lectura de obras de mujeres he sido capaz de entenderme y de nombrar, por fin, el contexto heteropatriarcal en el que habito. Por compromiso con las de mi género, me vi en la obligación de nombrar el tabú de los abortos espontáneos. 

¿Cómo te sientes después de haberlo contado? 

Del mismo modo en que me sentí cuando supe que, a pesar de tener que enfrentarme de nuevo a una intervención quirúrgica y a un post operatorio, el vivir o no vivir la pérdida en silencio dependía de mí. 

Es un trabajo que muchas mujeres agradecerán, porque verán su vivencia y les “redimirá” de alguna manera. Por culpa de la culpa, de ese sentimiento que arrastramos las mujeres. ¿Qué opinas?

Opino que la culpa que sentimos las mujeres con tanta frecuencia (en el momento de una pérdida gestacional o en el momento de una violación) es una de las armas del patriarcado para evitar la igualdad de género y por tanto seguir mutilándonos y abusando de nosotras. Ojalá Roedores ayude a otras mujeres y dé a los hombres una información que desconocen y que es importante.  

Me ha gustado la ausencia de florituras, la precisión en la descripción de los sentimientos, los momentos, el miedo, la incertidumbre… Creo que es una forma de contarlo muy acertada y muy valiente. ¿Cómo te planteaste el formato y el estilo? 

No quería ni rastro de victimismo, no quería plañideras ni mujeres lamentándose. Quería nombrar una realidad. Que lo emocional se adivinara en los huecos en blanco. 

¿Qué llegó primero, los dibujos o las palabras? 

Pinté el acordeón cuando estaba embarazada de mi segunda hija. Es el cuento que quería contarle cuando naciera. El primer vínculo literario entre ambas. La niña no nació y el cuento quedó en un cajón. Había estado escribiendo un diario desde antes del primer embarazo, y cuando hice aquel post en redes sociales con mi cuerpo de embarazada con embrión con corazón parado y el artículo al respecto en eldiario.es lo saqué del cajón. Se lo envié a mi agente literaria y empezamos un diálogo con Random House en el que vimos interesante publicar también fragmentos de aquel diario de las dos pérdidas. 

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