Cristina Tebar: “Montessori es toda una filosofía de vida”

Cristina TebarHuerto en casa al estilo montessoriHace 100 años, María Montessori (1870-1950) publicó el libro El Método Montessori donde recogió las claves pedagógicas. Hoy en día, sigue siendo innovador: se han abierto escuelas, reeditado libros, editando blogs y páginas webs, juegos, comercializando materiales y mobiliarios… Pero aparte de ser un sistema pedagógico, hay quien dice que no es sólo un sistema de enseñanza sino una filosofía de vida que se puede integrar en el estilo de crianza. De esa manera piensa Cristina Tebar, la experta en el tema que ha publicado los libros Montessori en casaEl huerto en casa al estilo Montessori.

¿Cómo diste con la educación Montessori?

Empecé a oír hablar de Montessori cuando mi primer hijo tenía unos meses y yo andaba buscando información en internet sobre actividades para hacer en casa con él. Cuando investigué un poco me llamaron mucho la atención los materiales, especialmente los de matemáticas. Yo tuve mis problemas con las matemáticas cuando estudiaba y me maravilló descubrir que existía una forma de aprender matemáticas que realmente tenía sentido, en la que los conceptos abstractos se podían ver y tocar.

Pero cuando empecé a profundizar y a leer libros de Maria Montessori me di cuenta de que esos maravillosos materiales eran sólo la punta del iceberg, que Montessori era toda una filosofía de vida que encajaba perfectamente con lo que yo quería para mis hijos y para el mundo. Así que me enganché totalmente…

¿En qué se diferencia un niño educado con esta pedagogía de otro que recibe una educación más tradicional?

Yo diría que una de las principales diferencias es que un niño Montessori no pierde esa conexión con su maestro interior porque se respetan sus intereses y sus ritmos, así que a medida que va creciendo se conoce cada vez mejor a sí mismo y es capaz de elegir y tomar decisiones sin depender de otra persona y sin buscar la aprobación externa, porque también se ha favorecido día a día que desarrolle la automotivación y la autodisciplina.

En una educación tradicional se pretende que todos los niños de una clase aprendan lo mismo al mismo tiempo y de la misma manera, cuando es imposible que todos tengan la misma forma se aprender, las mismas habilidades y los mismos intereses en el mismo momento. Al final los niños se acostumbran a hacer lo que se les dice en vez de elegir por sí mismos, aprenden a cumplir con lo que se espera de ellos y dejan de seguir sus intereses o de desarrollar sus puntos fuertes.

¿Puedes educar a un hijo al estilo Montessori si no va a una escuela Montessori?

Sí se puede, es cierto que si en la escuela a la que va tu hijo sigue unos valores muy diferentes a los de Montessori te va a costar más trabajo “contrarrestar” esa influencia. Sin embargo al final los padres tenemos un gran impacto sobre nuestros hijos, mayor que el de la escuela, (especialmente en sus primeros años) así que la manera en que les eduquemos en casa es la base sobre la que nuestros hijos van a crear sus principios y sus valores.

Y si les enseñamos que no todo el mundo tiene los mismos valores que nosotros, entenderán por ejemplo que en la escuela se utilicen premios y castigos aunque en casa no los utilicemos. A medida que vayan creciendo desarrollarán el pensamiento crítico que les permitirá cuestionar sus propios valores y los de los demás. En definitiva, lo que deberíamos conseguir como padres es que nuestros hijos sean capaces de pensar por sí mismos.

¿Qué dirías a los que sostienen que se criaron sin Montessori y no están tan mal?

Les diría que aunque piensen que no están tan mal se paren a analizar detenidamente si no podrían estar mejor, tanto ellos mismos a nivel individual como todos nosotros a nivel de sociedad, de humanidad.

Es una respuesta sencilla pero que hace pensar, siempre que la otra persona esté dispuesta a hacerlo, claro.

¿Puedes empezar a educar con este enfoque si tu hijo ya tiene 4 ó 5 años?

Yo siempre digo que desde que descubrí Montessori yo misma he cambiado muchas cosas a nivel personal, así que si yo he podido “desaprender” ciertas cosas y cambiar hábitos con más de 30 años, estoy convencida de que un niño de 4 o 5 años puede hacerlo mil veces mejor, porque su cerebro todavía conserva más plasticidad que el mío… Es verdad que cuanto antes empecemos más fácil será, ya que el niño no tendrá que “desaprender” nada, estará más receptivo, pero nunca es demasiado tarde.

No sé qué pensaría Maria Montessori de esto, porque ella observó que la normalización se produce habitualmente antes de los 6-7 años, pero yo realmente siento que me he normalizado bastante a pesar de que hace tiempo que se me pasó la edad…

Si no se castiga, ¿cómo se ponen los límites?

Los límites se ponen explicando al niño el motivo, por ejemplo: “Dejamos los zapatos en su lugar para poder encontrarlos cuando los necesitemos”, es mucho más fácil respetar un límite cuando entendemos su importancia que cuando nos lo imponen “porque sí”.  Y cuando no se respeta un límite, en vez de aplicar un castigo arbitrario intentamos que el niño se dé cuenta de la consecuencia natural, y en caso de que no haya una consecuencia natural buscamos una consecuencia lógica. Sobre todo nos centramos en ayudar y guiar al niño a buscar una solución al problema, a hacerlo mejor la próxima vez.

Mucha gente piensa que esto no funciona y por eso recurren a los castigos, y lo cierto es que los castigos funcionan a corto plazo, pero a largo plazo no tienen ningún efecto positivo, al final conseguimos que el niño sólo haga las cosas bien para evitar el castigo, sin una motivación interna.

¿Se necesita más tiempo como padres para educar con este enfoque? ¿Es compatible con padres que trabajan 8 horas diarias?

Cualquier manera de educar requiere una cierta presencia de los padres; no creo que se necesiten más o menos horas en función del enfoque que utilicemos, lo importante es que el tiempo que dedicamos a nuestros hijos, estemos realmente presentes con ellos y creemos una relación de respeto y conexión, tanto si seguimos la filosofía Montessori como cualquier otra. Puedes pasar las 24 horas al día con tus hijos y estar todo el tiempo gritándoles y sin conectar realmente con ellos, y puedes pasar con ellos 4 horas al día y dar lo mejor de ti mismo durante ese tiempo… La conciliación familiar por desgracia es algo que todavía nos queda muy lejos, así que con la situación que cada uno tenemos debemos sacar lo más positivo que podamos.

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