¿Podemos entrenar nuestro cerebro jugando?

Desde pequeños el juego nos acompaña en nuestro desarrollo y aprendizaje. Nos permite descubrir el mundo que nos rodea y relacionarnos con otras personas. ¿Qué más puede ofrecernos además de entretenimiento e interacción social? En algunos  estudios científicos de intervenciones cognitivas en las que se incorporaban elementos lúdicos, el uso del juego incrementaba la activación de procesos de motivación, emocionales y sociales que a su vez favorecían el éxito de la intervención. Podríamos deducir entonces que los juegos pueden ser nuestros aliados cuando, además de divertirnos, queremos hacer que trabaje nuestra mente.

Juegos como Halli Galli nos obligan a controlar nuestros impulsos para no tocar el timbre del juego incorrectamente (solo hay que pulsarlo en determinadas circunstancias), a ser rápidos en nuestro procesamiento de la información en Kaleidos Jr para identificar en un dibujo todos los elementos objetivo o a trabajar bien nuestra memoria con Abejitas Zum Zum para recordar en qué colmena estaba oculta nuestra abeja. Aun sin darnos cuenta, es probable que estemos activando procesos cognitivos muy importantes para la vida diaria. Procesos que entran en juego en aquellas situaciones en las que actuar de forma automática no es aconsejable o posible y que nos permiten planificar, ejecutar las acciones necesarias para llegar a un fin, así como mantenernos en su ejecución para su logro.

 

 

 

 

 

 

¿Cómo podemos comprobar si este tipo de juegos nos ayudan cognitivamente? ¿Qué nos dice la ciencia? Ciertas investigaciones nos sugieren que los juegos de mesa podrían ser eficaces para el entrenamiento cognitivo en personas de diferentes características y necesidades. Por ejemplo, en niños en edad escolar y niños con TDAH, se hallaron mejoras significativas en la capacidad para
ser flexible en los cambios de tarea y en la memoria tras una intervención con juegos de mesa modernos. También en un estudio con resonancia magnética, observaron cómo el lóbulo frontal (relacionado con el razonamiento viso-espacial) se activaba cuando se jugaba con juegos de mesa de bloques.

Si tanto los test neuropsicológicos como las pruebas de neuroimagen parecen encontrar cambios sustanciales en nuestra cognición causados por el juego, vale la pena investigar sobre ello ¿verdad? Y por esa razón hemos dado inicio a un gran proyecto de colaboración que une ciencia, educación y juegos de mesa: Conectar Jugando. Mercurio, la Universidad de Lleida y la asociación AFIM21 nos hemos propuesto desarrollar un programa de intervención cognitiva y un sistema de evaluación neuropsicológico basados en juegos de mesa modernos dirigidos a niños en edad escolar. Se trata de un proyecto de doctorado industrial con el que empresa y universidad se unirán con el propósito de mejorar determinados procesos cognitivos de los niños aprovechando el potencial de estos juegos e introduciéndolos también en su evaluación. De esta forma los juegos de mesa se convertirán en una herramienta divertida y eficaz en pro de un buen desarrollo de los niños.

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