Barcos que navegan en el mar de la memoria

Naufragios en la costa vasca 1976-2016 de Ana Mª Benito y Javier Mazpule hace eco de los naufragios y, en general, accidentes marítimos que han tenido lugar en la costa vasca en los últimos cuarenta años. Da cuenta de los buques que se hundieron o embarrancaron, de cuáles fueron las causas, de quiénes y cómo realizaron el rescate y de la suerte que corrieron tanto los tripulantes como las propias embarcaciones.

¿Por qué empezar en 1976 y no siete años antes o diez años después? La «culpa» la tiene el Buchenhain, el mercante alemán que varó en la playa de la Zurriola y cuyo nombre –eso sí, recordado y sobre todo pronunciado con mayor o menor acierto– forma parte aún de la memoria de muchísimos y muchísimas donostiarras, pues se convirtió en motivo de peregrinación para miles de personas que, durante meses, siguieron día a día los intentos, tan reiterados como infructuosos, de reflotarlo. Una de aquellas personas era José Antonio Mazpule, que acudía en compañía de su hijo. Inoculó así en Javier, que así se llamaba –y se llama– aquel chaval, una afición o, mejor, una pasión que, a lo largo de los últimos cuarenta años, lo han llevado a presentarse allí donde hubiese noticia de un naufragio, para documentarlo con su cámara. De esa pasión, combinada con la de Ana Benito, investigadora de la historia marítima no menos apasionada que Javier, es fruto este libro.

A través de estas páginas recordaremos la tragedia que se vivió en torno al carguero danés Gustalv Trader en los acantilados de Jaizkibel, en 1979. También la aventura del modesto Porriño, que fue apresado por una patrullera francesa, se fugó y terminó naufragando en Baiona, en 1981, en un episodio que nos retrotrae a aquellos años, que hoy parecen lejanos pero que en realidad no lo son tanto, en los que las autoridades de París detenían pesqueros del sur del Bidasoa por faenar en aguas de la CEE. Conoceremos qué carga transportaba el Tina de contrabando cuando naufragó en 1982, y algo sobre el Consulado de Bilbao, que salió indemne de un episodio tan significativo de la Guerra Civil como fue el paso del Estrecho por parte del Ejército de África y que terminó tristemente sus días víctima de otro episodio clave en la historia contemporánea vasca: las inundaciones de 1983. Veremos al Jervis Bay, un coloso de más de 200 metros de eslora, empotrado en el rompeolas de Santurtzi en 1984 y al ruso Frans Hals de “okupa” en la playa de Biarritz en 1996. Cómo olvidar la tragedia del Marero, desaparecido con sus ocho tripulantes en las navidades de 1998, que causó una auténtica conmoción. Y así otros muchos casos, hasta llegar al Modern Express, rescatado tras una operación espectacular y remolcado al puerto de Bilbao después de haber
atravesado todo el Cantábrico a la deriva, en 2016.

Los autores han ido reseñando uno por uno los naufragios, para lo que se han servido de la hemeroteca, de entrevistas con personas que conocieron los sucesos de primera mano y de abundante documentación procedente de la Capitanía Marítima, de los roles de navegación de los barcos, de las cofradías de pescadores, de los informes de la Comisión Permanente de Accidentes Marítimos o del Censo de Flota Pesquera Activa Española, así como de bibliografía.

Ana Benito y Javier Mazpule se interesan por la embarcación no solo en el momento en que naufraga, sino, en la medida de lo posible, desde que es botada y, por supuesto, por su evolución posterior al accidente, si se hunde, recupera o desguaza.

El objetivo último es reflotar todos estos buques para que vuelvan a navegar por nuestra memoria y sigan así contándonos unas historias que también forman parte de nuestro patrimonio marítimo.

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